NO HAY TIEMPO PARA EL KARMA
Cómo abandonar la rueda del dolor y del esfuerzo
PAXTON ROBEY© Y LA COLABORACIÓN DE LONE JENSEN

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Agradecimientos

Gracias a que he oído a diversos oradores, asistido a talleres, leído libros y escuchado grabaciones, he logrado armar un vocabulario que me permite expresar conceptos espirituales, al menos como para crear un poco de intriga en torno a ideas ilimitadas. Entre los que han contribuido con sus palabras a expresar mis “mitos” se cuentan Richard Bach, Johanne Blodget, Jack Boland, Eric Butterworth, Ken Carey, Ram Dass, Wayne Dyer, Foster McClellan, Harry McKnight, Raymond Moody, Sig Paulson, Harold Sherman, Patricia Sun, José Silva, Gary Simmons, y Bill Williams.

Hace unos años, cuando comencé a sentir la necesidad de escribir un libro, me rebelé ante la idea. Yo no escribo libros, me dije: yo hablo, me encanta hablar. Cuando quiero aclarar una idea o un concepto, hablo sobre eso y, al hacerlo, todo se aclara. Muchas veces, hablar ha sido mi meditación, mi manera de sintonizarme con los dominios de lo desconocido, y me he convertido en un fiel creyente de que, como lo afirma Donald Shimoda: “En el sendero de nuestra felicidad encontraremos el aprendizaje que elegimos para esta vida”. Mi felicidad consiste en hablar.

Le repliqué al universo que si había que escribir un libro, entonces, necesitaría un ayudante. Por eso, no me sorprendió que poco después de haber finalizado un taller en Dallas al que asistió Lone (se pronuncia Luna), ella me pidiera ser mi asistente para escribir un libro que ayudara a la gente a familiarizarse con estas ideas. ¡Gracias, Universo!

Lone ha sido una compañera de trabajo mágica. En cada etapa del camino le ha hecho caso a su voz interior, facilitando y sincronizando la labor en una forma asombrosa. ¡Gracias, Lone!

Lone y yo queremos agradecerles a Larry Dossey y Sandra Ingerman por su colaboración en el proyecto, ya que nos mostraron lo que se debía y lo que no se debía hacer en el ámbito editorial desde el punto de vista del autor. Sin ellos, no habríamos disfrutado tanto este trabajo. Y gracias también a Cynthia Stibolt, no sólo por aportar tanto arte a esta dimensión, sino por apoyar e inspirar a otros de una manera tan sorprendente.

Ric y Beth, mis hermanos, me alimentaron cuando la despensa estuvo vacía y me apoyaron sin juzgarme. La maestra espiritual que me supo aconsejar cuando llegué al borde de la autoaniquilación fue Carol Parish-Harrah. Ann Smith, la más grande networker del mundo, siempre está ahí, sintonizada. Nuestros vecinos, que nos invitan a entrar en comunión con el Gran Espíritu en el temascal son Jake y Cathy Walker. Una nota especial de agradecimiento para Mona Hale, que lo ve todo, lo oye todo, lo sabe todo y habla muy poco. Gracias a Pam Cox y, literalmente, a docenas de personas más, por su incondicional apoyo espiritual y de otros tipos.

Y, por supuesto, a mi mayor apoyo, mi esposa Anne. Para nosotros, las palabras “¿Qué prefieres: tener la razón o ser feliz?”, de Un curso de milagros, han hecho de nuestra relación una verdadera dicha.

 

Paxton Robey

Carson, Nuevo México

Enero de 1993 y enero de 1998