Capítulos

Agradecimientos
Introducción
La Escuela Tierra
La ley cósmica
La directriz primaria
El plan de salvación
Hazle caso a tu dicha
Karma
Sanación
Relaciones
Pronóstico

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Recordatorios para almas viejas

 

     

    • Existe un sendero espiritual.  Tú estás en el sendero. Tu sendero es distinto al de cualquier otra persona. No es mejor ni peor; sólo es diferente. No puedes imitar al gurú. Sé único.
    • “La Tierra es el único juego en el que el objetivo es aprender las reglas”. (Ashley Brilliant)
    • Tú elegiste esta encarnación y lo hiciste sabiamente. Nadie te obligó a nacer de tus padres, en ese ambiente particular. Cuando escogiste esa encarnación, tenías algo en mente.
    • La Tierra es una escuela. Estás cursando un grado. Aquellos que te parece que están tomando decisiones erróneas no están equivocados; es sólo que eligieron currículos diferentes.
    • A menos que conozcas la historia kármica completa de otra persona no puedes saber cuál debe ser su próximo paso. Aconséjalos sin imponer tu punto de vista.
    • Todos nos matriculamos en la Escuela Tierra para aprender algo. Todos debemos presentar exámenes para graduarnos. Si tratas de evitar que otros presenten sus pruebas, estarás impidiéndoles que se gradúen. No puedes hacer eso. 
    • Tus amigos están aprendiendo algo. No trates de corregirlos. Sólo debes estar ahí para ellos.
    • ¿Cómo puedes encontrar tu camino más expedito al despertar?
      • “En el camino a la felicidad hallaremos el aprendizaje para el que elegimos esta vida”. (Donald Shimoda, a través de Richard Bach)
      • “Sigue tu dicha”. (Joseph Campbell)
      • Corta leña y acarrea agua. (Refrán budista)
    • Todo el mundo ha de despertar en algún momento. ¿Por qué no ahora?
    • El espacio-tiempo tridimensional es una ilusión, una película de alta definición, con sonido envolvente, y que transcurre en el interior de nuestros párpados.
    • Para poder aprovechar las oportunidades de aprender que nos ofrece la Escuela Tierra, debemos creer que es real, por lo menos durante un tiempo.  
    • El tiempo no es lineal. ¿Será posible que nuestro ángel guardián sea, en realidad, nuestro propio ser, que ha retornado para ayudarnos a despertar?
    • Nada es aleatorio. No existen los accidentes.
    • La conciencia crea la realidad. 
    • Dios es amor. Dios es la primera causa. Dios es todopoderoso, esto es, puede hacer lo que desee. Por lo tanto, nada existe excepto el amor, lo demás son apariencias. Tú eres Dios. Tú eres amor. 
    • Dios no es antropomórfico. No tiene ego ni personalidad. No puede ser ofendido. No se puede juzgar a sí mismo. Estás libre de responsabilidad.
    • Los seres humanos no saben nada. Acepta eso y estarás libre de presión.
      • “Debéis ser como niños para entrar al reino de los cielos”. (Jesús)
    • ¿Qué significa ser un alma vieja? Quiere decir que somos aprendices lentos. Sé paciente contigo mismo.  
    • La mente no puede resolver los problemas del mundo. Nunca lo ha podido hacer, y tampoco lo hará en el futuro.  
    • La mente es una excelente criada y una pésima maestra.
    • Tomarse en serio las situaciones no las hará desaparecer. En realidad, lo que conseguimos es empeorarlas. (Ram Dass)
    • Poner las situaciones bajo la luz hace que salgan a flote las mejores opciones.
    • No puedes empujar el río. Para todo hay un tiempo. El tuyo llegará cuando tenga que llegar, pero ten la seguridad de que llegará.
    • La evidencia del universo ha sido creada para apoyar tu actual sistema de creencias. Lo que ves te está mostrando lo que crees.
    • El juego no consiste en llegar alto. Consiste en alcanzar la libertad. (Ram Dass)
    • Hay profetas y sacerdotes. Los profetas tienen una experiencia directa de la vida, más allá del espacio-tiempo tridimensional. Los sacerdotes, por su parte, tienen información de segunda mano, testimonios de oídas. (Carol Parrish)
    • Imprégnate de la gloria de las palabras de los profetas. Para las palabras de los sacerdotes, usa el filtro de tu intuición.
    • “Gracia” significa alcanzar el despertar sin tener que pagar primero tus deudas kármicas.  
    • Estarás en el camino de la Gracia cuando te liberes de los sistemas de creencias que no te hacen feliz.  
    • No pienses tanto. Recuerda que el intelecto es un sirviente perfecto pero un pésimo maestro.
    • Si fuéramos conscientes de toda la asistencia que recibimos a diario de los dominios invisibles, estaríamos abrumados de gratitud.    
    • … Gracias a la afluencia sin precedentes de conciencia a la que asistimos actualmente en el planeta, muchos ya no necesitan hundirse en el sufrimiento agudo para desidentificarse del cuerpo-dolor. Cada vez que advierten que han vuelto a caer en un estado disfuncional, son capaces de “escoger no identificarse más con el pensamiento y la emoción y entrar en el estado de Presencia”. (Eckhart Tolle, “Una nueva tierra”.)
    • Cuando tu percepción cambie, no te entusiasmes demasiado… porque no tardará en cambiar, justo ahora, frente a tus propios ojos… Aunque el conocimiento sea el correcto, no puedes aferrarte a él. (Khao-Suan-Luan)
    • Como estudiantes espirituales, vivimos en un hogar de paso.  


  • Por un lado, estudiamos las palabras de los maestros y, así, aprendemos que el sendero al cielo no tiene que ver con el hacer. El camino es el del corazón. Luchamos por entender que Dios, el universo, es bueno, que el universo es compasivo. El universo está de nuestro lado. Dios es amor. Dios es omnipotente, omnisciente, omnipresente. Nada hay que no podamos lograr a través de Dios. Si Dios es amor y es todopoderoso, entonces, la conclusión lógica es que Él no permite que exista nada distinto al amor.

      



     

    Por otro lado, somos humanos, con un karma que despejar. Hemos cometido errores a lo largo del camino. Tenemos sistemas de creencias que conducen nuestras acciones y éstas, al parecer, han creado vidas que contienen lo que vemos como dolor, pena, esfuerzo, remar contra la corriente, con ocasionales momentos de alegría y paz. Cada uno de nosotros tiene sus causas particulares, injusticias aparentes que observamos en nuestras familias o en nuestro mundo. Nos sentimos impelidos a corregir las injusticias. ¿Cómo podemos correlacionar la visión del universo de Dios como algo bueno y nuestra perspectiva del mundo como algo erróneo?

     

    Nuestro sendero incluye el reconocimiento de que nos encontramos en un hogar de paso y el honrar ambos lados de esa casa. Nuestro camino a la iluminación es karma-yoga: hacer lo mejor que podamos en el momento. Buscar al Dios que habita en aquellos que percibimos como responsables de los problemas del mundo. Reconocer que tenemos causas particulares porque poseemos nuestros karmas particulares. Cuando en el pasado nos rehusamos a alimentar a los que tenían hambre, ahora, como estudiantes en proceso de despertar, sentimos una sobrecogedora compasión por los hambrientos. Sea cual fuere nuestra causa, siempre está relacionada con nuestros errores de juicio pasados. Pero como no recordamos nuestras vidas anteriores, no nos damos cuenta de que estamos trabajando para sanar nuestro propio karma.

     

    Como estudiantes espirituales del despertar, en algún momento entenderemos que Dios no permite nada en este mundo excepto el amor. Todo está bien tal como está. La gente limpia su karma para retornar al amor, a la paz, a un estado infinito de alegría, donde no existe la presión.

     

    Como estudiantes espirituales también reconocemos que nuestra función es ponerle fin al sufrimiento en todas sus formas. Igualmente, reconocemos que nuestra función es ponerle fin al sufrimiento en todas sus formas. El sufrimiento no es un error. No es una equivocación. Hasta podríamos decir que no es más real que el sufrimiento que vimos soportar a los actores de una película. Y sabemos que para los participantes terrestres también es real, que duele. Podemos aceptar la posibilidad de que los que sufren decidieron matricularse en la Escuela Tierra porque ésta acelera la sanación del dolor que pensaban que conservarían para siempre en sus mentes. Estas personas nos necesitan como grupo de apoyo.

     

    Nuestra labor consiste en hacer lo mejor que podamos para acabar el sufrimiento sin quedar atrapados en la creencia de que el daño es real. Dios no permite que haya víctimas. El único paso en el sendero del despertar es aceptar los hechos. Dios es bueno; no es un debilucho indefenso e incapaz de ponerle fin al sufrimiento.
Dios siempre abre la puerta a la sanación.


     

    Nosotros hacemos lo posible por acabar el sufrimiento, pero nuestro enfoque ha pasado de tratar de arreglar lo que está mal “allá afuera” a ayudar en la sanación de aquellos que sufren. Sanemos, no arreglemos.

    
 

    Cuando vemos el mal en el mundo y procesamos ese mal con nuestro intelecto, llegamos a la conclusión de que debemos oponer resistencia. El ego sabe, sin asomo de duda, que nuestra responsabilidad es arreglar lo que está mal en el planeta. “No resistáis el mal” (La Biblia). “Toda corrección pertenece al Espíritu Santo” (Un curso de milagros). ¿Saben los maestros de qué están hablando cuando nos dicen que no resistamos el mal? La mente que responde con resistencia a la percepción del mal no participa en la paz, sino en la guerra. La mente que muestra temor frente a un mal percibido, en realidad, ayuda a perpetuarlo porque los pensamientos (positivos o negativos) sostenidos en la mente se manifiestan.

     

    Después de habernos resistido al mal durante tantas vidas, esto es difícil de aprehender. Lo es porque es una de las últimas lecciones que nos liberan de las repeticiones kármicas. Este concepto nos libera del temor, el dolor y el esfuerzo. Honren sus causas. Hagan lo posible para poner fin al sufrimiento.

     

    El proceso debe experimentarse como liberador y feliz, no como algo pesado. Usemos nuestros poderes mentales para visualizar lo que queremos y no aquello a lo que nos oponemos. Visualicen paz. Visualicen verde. Visualicen el amor entre todos los reinos: lo humano, Gaia, lo universal. El Jardín del Edén regresa a la tierra y nada puede detenerlo. Ya hemos alcanzado la masa crítica. Usen su visión interior. Siéntense en sus sillas de meditar y pidan tener una visión de la tierra dentro de cien años. Hermosa, absolutamente hermosa. No podemos impedirlo.

     

  • NO HAY TIEMPO PARA EL KARMA